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Solemos pensar que una separación o un divorcio es un problema entre dos partes: los cónyuges. Pero muchas veces obviamos que, si el matrimonio cuenta con hijos comunes menores de edad, son los hijos la parte más vulnerable y que más puede verse afectada por los vaivenes de un divorcio y las resoluciones que se tomen.

Y es que cuando hay hijos menores de por medio, todas las partes deberían velar por el bienestar de los menores en primer lugar, ya que son la parte más débil. Algo que es fácil de decir, pero muchas veces complicado de llevar a la práctica.

Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2016 (último año del que hay registros oficiales hasta el momento) más de la mitad de los divorcios que se registraron en España se produjeron en parejas con hijos dependientes.

Siendo más precisos, de los 96.824 divorcios contabilizados durante ese periodo, en 57.298 de ellos hubo hijos dependientes. Es decir, en el 59% de los divorcios hubo hijos dependientes afectados.

Recordamos que hijos dependientes son tanto los menores de edad como aquellos que aún habiendo superado la mayoría de edad todavía dependen económicamente de sus padres (como por ejemplo los estudiantes universitarios). También es importante destacar que la edad de los hijos influye mucho en cómo pueden verse afectados por un divorcio y en el papel que puedan tener durante el procedimiento.

Por poner los números en contexto, en 2016 se produjeron 57.298 divorcios con hijos dependientes en España, de un total de 96.824. Es decir, en el 59% de los divorcios que se produjeron durante 2016 hubo hijos dependientes afectados.

En este artículo se proporcionan tres consejos para afrontar un divorcio con hijos menores de por medio. A continuación, te resumimos lo más destacado.

Buscar siempre que sea posible la vía del mutuo acuerdo

Para el futuro de los hijos es deseable que ambos progenitores mantengan la mejor relación posible entre sí, es algo evidente. Cuanto más enrarecido esté el ambiente y más crispada sea la relación entre los padres, más posibilidades existen de que la situación afecte negativamente al futuro los hijos. Además, uno de los trámites más complicados de afrontar para los menores es el procedimiento judicial.

Por lo tanto, para evitar acudir a juicio y con el objetivo de buscar la mejor relación posible entre ambos progenitores es deseable acudir siempre a la vía del mutuo acuerdo cuando hay menores de por medio. De este modo, el proceso será más relajado y fácil de asimilar para los hijos, permitiendo además sentar las bases de una futura relación cordial entre los padres.

La custodia compartida como opción recomendada

La mayoría de abogados especialistas en Derecho de Familia están de acuerdo en que la custodia compartida es la opción más recomendable tras un divorcio. Además, cada vez hay más jurisprudencia en este sentido dado que algunas Comunidades Autónomas (Aragón, Cataluña, Navarra, Comunidad Valenciana y Euskadi) ya establecen en sus juzgados como opción principal la custodia compartida. Es de esperar que en los próximos años esta tendencia se consolide y la custodia compartida gane peso en más Comunidades Autónomas.

Hay que destacar no obstante que la custodia compartida no siempre es posible. El juez puede determinar tras estudiar las circunstancias de ambos progenitores y de los menores que la custodia compartida no es factible, o bien aunque lo fuera que no es la opción más recomendable para el bienestar de los menores.

No se puede olvidar que el juez protege principalmente el interés del menor, por lo que en su decisión primará sobre la voluntad de los padres el bienestar de los hijos dependientes.

No convertir a los hijos en un arma en los juzgados

En el caso de no ser posible acudir a la vía del mutuo acuerdo, que como veíamos anteriormente es la opción más recomendable, hay que intentar que los menores se vean lo menos afectados que sea posible durante el procedimiento judicial.

Con demasiada frecuencia uno de los progenitores (o incluso ambos) pondrá el bienestar de sus hijos en segundo plano e intentará utilizarlos para conseguir una resolución judicial más beneficiosa. Por desgracia, abogados y jueces confirman que es demasiado habitual que se encuentran con menores cuyos testimonios han sido manipulados.

Si no queda más remedio que acudir a la vía contenciosa, también es deseable evitar que los menores sean llevados ante el tribunal, especialmente si aún son muy jóvenes. El trago de declarar ante un juez y ver a sus progenitores públicamente enfrentados puede afectar muy negativamente a los menores. Hay que recordar que a partir de los 12 años, si lo solicita alguna de las partes los menores tienen la obligación de acudir a una audiencia o someterse a los test psicológicos.

Conclusiones

Los menores son la parte más vulnerable en un divorcio, ya que la forma en la que se gestione el procedimiento y las decisiones que se tomen pueden tener secuelas importantes en su futuro. Por esa razón, cuando hay menores de por medio el abogado debe ser especialmente cuidadoso, sobre todo cuando su cliente parece poner el bienestar de su hijo en un segundo plano.

 




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